Cómo preparar el guion de un directo
El guion de un directo no se escribe, se monta. Es una lista de lo que vas a enseñar, en orden, con una nota de qué decir encima de cada cosa.
Actualizado el
Un guion de directo no es un texto
La palabra engaña. En televisión, el guion de un programa en directo no es lo que dice el presentador: es la escaleta, la lista ordenada de lo que va a salir en pantalla, con sus tiempos y sus notas. Lo que se dice encima se improvisa casi siempre.
Para un directo de reacciones o comentario es exactamente igual. Tu guion es la lista de los tuits, clips, vídeos, fotos y temas que vas a enseñar, en el orden en que piensas enseñarlos. Nada más. Si intentas escribir lo que vas a decir, dos cosas malas ocurren: te lleva tres veces más tiempo y suena a leído.
Qué lleva cada punto
Tres cosas, y con dos ya vale.
Qué se enseña. El enlace, el clip, la imagen. Concreto y ya localizado, no «buscar el tuit ese de la polémica».
Qué dices encima. Una línea, no un párrafo. El propósito de esa nota es acordarte de lo que se te iba a olvidar: el minuto por el que cortar, el dato que ibas a contrastar, la advertencia de no destripar el final.
Si es delicado. Si un punto no puede salir al aire —una captura con un nombre, algo que aún no puedes contar—, tiene que estar marcado de forma que no dependa de que te acuerdes en directo.
El orden importa, pero no manda
Montar el guion en orden sirve para dos cosas: para que el directo tenga forma —una apertura, un cuerpo, un cierre— y para que en cualquier momento sepas qué viene después sin pensarlo.
Lo que no debe hacer el orden es atarte. Si el chat se engancha con el segundo punto y le dedicáis veinte minutos, no pasa nada: el resto sigue ahí. La diferencia entre una escaleta y un plan rígido es que la escaleta se salta sin coste.
Un truco que funciona: empieza por el cierre. Decide con qué quieres terminar antes de ordenar el resto. Los directos que se deshacen suelen ser los que llegan al final sin saber cómo salir.
Lo que hay que comprobar antes de empezar
Casi todos los sustos de un directo son cosas que se podían haber mirado antes.
- ¿Está el vídeo donde va a hacer falta? Si vas a emitir un archivo local desde otro aparato, tiene que haber llegado antes, no mientras hablas.
- ¿Carga la página? Una web que pide iniciar sesión o que tarda ocho segundos en pintar no es un problema hasta que lo es, en directo y con gente mirando.
- ¿Hay algo marcado como privado que esté a un dedo de la salida pública? Es el error que más caro sale y el más fácil de evitar.
La pregunta que resume las tres: ¿puedo empezar?. Si no puedes responderla mirando una sola pantalla, es que la comprobación te la estás jugando a la memoria.
Lo que no usaste
Al terminar quedan puntos sin emitir, siempre. No son un fallo de planificación: es que sobraba material, que es como tiene que ser.
Lo que no debe pasar es que se queden ahí hasta pudrirse. Al cerrar el directo, lo que no se usó se mueve de una vez: al tema que le corresponda o al directo siguiente. Si eso cuesta más de un gesto, no se hace nunca y acabas con una lista de cosas viejas que ya no interesan a nadie.
Cómo lo hace Inessa
En Inessa el guion es la pantalla central de cada directo. Los puntos se arrastran, cada uno lleva su nota, y hay bloques de texto para lo que cuentas sin enseñar nada.
Antes de empezar, una comprobación por punto responde a la pregunta de arriba: si un vídeo no ha llegado o una página no carga, se ve ahí y no en directo. Durante la emisión, lo que no estaba en el guion se busca en toda tu biblioteca sin salir de la pantalla del directo. Y al terminar, lo que no usaste se mueve donde le toque de una vez.
Preguntas frecuentes
¿No es mejor improvisar? Es un directo.
La improvisación no está en el orden, está en lo que dices. Tener decidido qué se enseña y cuándo es lo que te deja improvisar tranquilo: sabes que el siguiente punto existe y que va a salir bien, así que puedes alargarte en éste si la cosa está interesante.
¿Cuántos puntos debería tener?
Más de los que vas a usar. Un directo de dos horas se come entre ocho y quince puntos según cuánto hables encima de cada uno. Es mejor que sobre: lo que no uses se pasa al siguiente directo en un gesto.
¿Qué apunto en la nota de cada punto?
Lo que se te olvidaría en directo. El minuto exacto por el que cortar un vídeo, el dato que querías contrastar, el nombre que nunca recuerdas, o simplemente «no destripar el final».
¿Hay que seguirlo en orden?
No, y por eso funciona. El orden es la propuesta, no una obligación. Si el chat se engancha con algo, saltas; el resto sigue ahí y no se pierde.
¿Y lo que surge en directo y no estaba previsto?
Para eso hace falta poder buscar en todo tu material sin salir del directo y emitir lo que encuentres. Un guion cerrado que no admita eso es peor que no tener guion.