Prompter para directos en solitario
Cuando no hay nadie en la realización, el prompter deja de ser un teleapuntador y pasa a ser tu única red de seguridad. Cambia lo que hay que poner en él.
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No es un teleapuntador, es una red
En un plató hay alguien en la realización que te dice al oído cuánto queda y qué viene después. Emitiendo solo, ese alguien no existe. Todo lo que esa persona te diría tienes que verlo tú, de un vistazo, sin dejar de hablar.
Por eso el prompter de un directo en solitario no se parece al de un informativo. No está lleno de frases para leer. Está lleno de lo que se te olvidaría.
Qué poner en él
Cuatro cosas, y las cuatro caben en una pantalla.
En qué punto estás. El del guion que está saliendo ahora, resaltado. Si el directo lleva dos horas, saber dónde estás es la mitad del trabajo.
Qué viene después. El siguiente punto, en gris. No para leerlo: para poder decir «y ahora vamos con…» sin mirar a ninguna otra parte.
La nota de este punto. El minuto por el que cortar. El apellido que nunca recuerdas. El dato que ibas a contrastar. «No destripar el final».
Cuánto llevas. Un reloj de directo. No la hora del sistema: el tiempo desde que empezaste, que es el único que te dice si vas largo.
Lo que no debe llevar: párrafos escritos para leer en voz alta. Si están, los vas a leer, y se nota.
Dónde ponerlo
La regla es sencilla: cuanto más cerca de la cámara, mejor. Cada centímetro que separa el prompter del objetivo es un grado de desviación en tu mirada, y a partir de cierto punto se ve que estás mirando otra cosa.
En la práctica, para un montaje casero:
- Dos monitores: el prompter va en el que está junto a la cámara, no en el otro.
- Un monitor: un iPad o un móvil en un atril, justo debajo del objetivo.
- Cámara del portátil: la pantalla ya está debajo de la cámara, así que el prompter va arriba del todo, no en la parte de abajo.
Y el tamaño de letra, grande. Un prompter que obliga a entornar los ojos se nota tanto como uno mal colocado.
Por qué tiene que ser una salida aparte
Esto es lo que más se rompe en los montajes improvisados. El prompter enseña cosas que el público no debe ver: las notas, a veces los enlaces que no vas a abrir, y con cierta frecuencia el recordatorio de lo que aún no puedes contar.
Si el prompter es «la misma ventana pero en el otro monitor», tarde o temprano acaba en la escena. La forma correcta es que sea una salida distinta, con su propio papel: la pública es una cosa, tu monitor privado es otra y el prompter es una tercera. Que las tres sean ventanas separadas es lo que hace imposible el accidente.
Auto-scroll, con freno
Un prompter que avanza solo a velocidad fija funciona con un texto escrito y no funciona con una conversación. Lo que sí funciona es una mezcla:
- Avance lento por defecto, para no tener que tocar nada mientras hablas.
- Un control a mano para acelerar o parar cuando un punto se alarga.
- Un botón de «volver a donde estoy», porque en algún momento vas a perder la referencia y buscarla a mano en directo es peor que el silencio.
Cómo lo hace Inessa
En Inessa el prompter es una salida más, con su papel propio: enseña el guion entero, resalta en grande lo que está al aire con su nota y deja el siguiente punto en gris. Lleva el mismo reloj de directo que ves en el mando, avance regulable y un «ir al actual» para cuando te pierdas.
Y como es una salida con papel de prompter y no la pública, lo que hay en ella no puede acabar en la escena por un despiste. También existe en versión web, así que la pantalla que lo enseña puede ser un iPad viejo, un portátil o un móvil en un atril.
Preguntas frecuentes
¿No se nota que estoy leyendo?
Se nota cuando lees frases. No se nota cuando lees palabras sueltas: un nombre, una cifra, «minuto 4:20». La diferencia está en qué pones, no en si miras.
¿Dónde coloco la pantalla del prompter?
Lo más cerca posible de donde miras cuando hablas a cámara, y a una distancia en la que leas sin entornar los ojos. Si tienes dos monitores, el de al lado de la cámara. Un iPad en un atril justo debajo también funciona.
¿El prompter puede verse en el directo?
Nunca. Es la pantalla donde están tus notas, los enlaces que no vas a enseñar y a veces el recordatorio de lo que no puedes contar. Tiene que ser una salida distinta de la pública, no la misma ventana con otro tamaño.
¿Auto-scroll o manual?
Auto-scroll lento como base, y manual cuando algo se alarga. Un prompter que corre a velocidad fija te obliga a seguirle el ritmo, y en un directo el ritmo lo pone la conversación.
¿Sirve de algo si no leo guiones?
Ahí es donde más sirve. Si improvisas, lo que necesitas no es el texto: es saber en qué punto estás, qué viene después y cuánto llevas. Eso es exactamente lo que cabe en un prompter.