Guardar ideas para un directo
El material de un directo aparece a lo largo de la semana y en cinco sitios distintos. Guardarlo bien es lo que decide si el jueves tienes algo que contar o no.
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El material aparece cuando no toca
Un directo de comentario se alimenta de cosas que encuentras a lo largo de la semana, y casi nunca sentado delante del ordenador con el que vas a emitir.
El hilo aparece en el móvil mientras desayunas. El clip lo ves en el sofá. La idea buena se te ocurre conduciendo. La captura la haces en el trabajo y se queda en el carrete. El enlace lo dejas en una pestaña que sobrevive dos días.
El jueves por la tarde, cuando toca preparar, tienes que reunir todo eso. Y lo que ocurre en realidad es que usas lo que consigues encontrar, que no es lo mismo que lo que tenías.
Qué falla en los sitios habituales
Las pestañas abiertas. Funcionan un día. A la semana el navegador tiene cuarenta y no sabes cuál era cuál sin mirarlas una a una.
Las notas del móvil. Guardan texto y enlaces, pero sin vista previa: la lista es una tira de direcciones azules idénticas.
El carrete. Las capturas se mezclan con las fotos de tu vida y no se pueden buscar por lo que ponía dentro.
Mandártelo por mensaje a ti mismo. Sorprendentemente eficaz para guardar, terrible para recuperar: no hay orden, no hay temas y todo está mezclado con conversaciones.
Lo que tienen en común: guardar es fácil en todos, y encontrar es difícil en todos.
Qué tiene que cumplir un sitio donde guardar
Cinco cosas. Si falla una, dejarás de usarlo en dos semanas.
Guardar tiene que costar dos segundos. Desde donde estés y sin abrir la app: compartir desde el navegador, un atajo, un botón. Si hay que abrir un programa, buscar el sitio correcto y pegar, no lo vas a hacer con el móvil en una mano.
Tiene que funcionar sin cobertura. El metro, el ascensor, el pueblo. Guardar algo no puede depender de que haya red, porque justo entonces es cuando se pierde.
Tiene que verse qué es sin abrirlo. Una vista previa, el título de la página, la imagen. Una lista que obliga a abrir para reconocer no se revisa nunca.
Tiene que dejar dictar. Las ideas que se te ocurren sin pantalla delante son las mejores y las que más se pierden. Y la transcripción tiene que quedar buscable, no como un audio que hay que volver a escuchar.
Tiene que ordenarse sin obligarte a elegir. Temas o etiquetas, no carpetas. Un clip puede ser «juegos» y «polémica» a la vez, y forzar una decisión es la forma más rápida de que dejes de clasificar.
De lo guardado al directo
Guardar bien sólo sirve si lo guardado acaba en algún sitio. El paso siguiente es el guion: coger de la bandeja lo que vas a usar el jueves y ponerlo en orden. Eso tiene su propia guía, en cómo preparar el guion de un directo.
Lo importante aquí es que ese paso debería ser un arrastre, no una búsqueda. Si al montar el guion tienes que volver a buscar en el navegador lo que ya habías encontrado, es que el sitio donde guardaste no era el correcto.
Cómo lo hace Inessa
Inessa guarda desde donde estés: compartir desde el iPhone, el iPad o el Mac, una extensión de Chrome con su atajo, y el botón de acción para dictar una idea. La transcripción se hace en el propio aparato, así que funciona con el móvil sin cobertura.
Cada cosa llega con su vista previa y, en el caso de tuits y páginas, con una instantánea de cómo era —porque un enlace que se borra deja de servirte justo cuando lo ibas a usar—. Se ordena por temas, no por carpetas, y de ahí al guion del jueves es un arrastre.
Preguntas frecuentes
¿No vale con guardar enlaces en las notas del móvil?
Vale hasta que hay cincuenta. Entonces el problema deja de ser guardar y pasa a ser encontrar: una lista de enlaces sin previsualización obliga a abrirlos uno a uno para saber cuál era cuál, y eso no se hace media hora antes de empezar.
¿Por qué no organizarlo en carpetas?
Porque una carpeta obliga a elegir, y la mitad de lo que guardas encaja en dos sitios a la vez. Las etiquetas o temas evitan esa decisión: una misma cosa puede estar en dos temas sin duplicarse.
¿Y las ideas que se me ocurren conduciendo?
Ésas son las que más se pierden, porque no hay pantalla. Lo único que funciona ahí es dictarlas, y para que sirva, la transcripción tiene que quedar buscable junto al resto del material.
¿Cuánto material hace falta para un directo?
Más del que vas a usar. Si preparas justo lo que cabe, cualquier punto que se caiga deja un agujero. Sobrar es lo normal, y lo que sobra debería pasar solo al siguiente directo.
¿Merece la pena guardar cosas que quizá no use?
Sí, si guardarlas cuesta dos segundos. El coste de guardar de más es casi cero; el de no tener nada la noche del directo, no.